{"id":1339,"date":"2018-02-02T14:43:17","date_gmt":"2018-02-02T19:43:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=1339"},"modified":"2019-09-23T15:49:51","modified_gmt":"2019-09-23T20:49:51","slug":"la-interculturalidad-como-contribucion-a-la-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=1339","title":{"rendered":"La interculturalidad como contribuci\u00f3n a la naci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h4>Art\u00edculo publicado en Revista Semana, febrero de 2017.&nbsp;<\/h4>\n<h4>*Myriam Jimeno, Ph.D en Antropolog\u00eda<br \/>\nProfesora Titular jubilada Universidad Nacional de Colombia<\/h4>\n<h5>El Museo de Bogot\u00e1 exhibi\u00f3 en d\u00edas pasados una fotograf\u00eda tomada &nbsp;a finales del siglo XIX por un embajador franc\u00e9s en Colombia: <em>Ind\u00edgenas de Novirao, Cauca, 1889. <\/em>Tres hombres j\u00f3venes, de baja estatura, con ruana y pies descalzos, nos miran abatidos. Los antrop\u00f3logos de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta del siglo veinte nos describen similares ind\u00edgenas en &nbsp;varias partes de Colombia. Empobrecidos y apocados, considerados como un lastre para el desarrollo, estaban a merced de hacendados y misioneros encargados de su cristianizaci\u00f3n y castellanizaci\u00f3n. Ni por asomo se pensaba que ten\u00edan historia y culturas de las que podemos aprender. O por lo menos debemos respetar. Peones o servicio dom\u00e9stico eran su destino vital y a sus hijos los sol\u00edan confinar en internados, lejos de sus padres, para que perdieran su lengua y visi\u00f3n del mundo.&nbsp; La integraci\u00f3n a la naci\u00f3n por lo bajo era el modelo.<\/h5>\n<h5>Pero desde el final de los a\u00f1os sesenta del siglo veinte se consolid\u00f3 lentamente un movimiento social que reivindic\u00f3 respeto a las sociedades ind\u00edgenas, no pago de tributo por cultivar en tierras ajenas, recuperaci\u00f3n de las tierras comunales despojadas, educaci\u00f3n propia, respeto por sus autoridades y lenguas. En muchas regiones se crearon organizaciones que reclamaron nuevos derechos ciudadanos dentro de su particularidad cultural. Obtuvieron el principal reconocimiento en la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1991. Fue un cambio del modelo de la integraci\u00f3n vertical hacia la interculturalidad, lo que significa relaciones y comunicaci\u00f3n horizontales, en plano de respeto e igualdad entre los diferentes.<\/h5>\n<h5>\u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a ese cambio social a\u00fan en proceso y con mucho camino por recorrer?&nbsp; El gran aporte de la Universidad Nacional de Colombia se dio en dos planos: por un lado en el conocimiento sistem\u00e1tico de la riqueza y la variedad cultural de los pueblos de origen amerindio y los descendientes de los esclavizados en \u00c1frica. Por el otro, en la informaci\u00f3n para socavar el racismo, los prejuicios y los abusos, mediante denuncias, textos, informes, estudios, im\u00e1genes y relatos p\u00fablicos. Un trabajo tan insistente como los mismos prejuicios raciales en el pa\u00eds. Afirm\u00e9 en la<em> Contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la diferencia cultural<\/em> (en compilaci\u00f3n en prensa para el aniversario de la Universidad Nacional), que el aporte m\u00e1s notable &nbsp;\u201ces que ha incidido y contin\u00faa trabajando en la redefinici\u00f3n de una naci\u00f3n m\u00e1s incluyente; en particular, en la comprensi\u00f3n y el lugar sociopol\u00edtico de la diferencia cultural\u201d. Los estudios sobre arqueolog\u00eda y prehistoria, antropolog\u00eda biol\u00f3gica y forense, organizaciones y relaciones sociales, patrimonio cultural, ling\u00fc\u00edstica y antropolog\u00eda hist\u00f3rica, todos, apuntaron al mismo blanco: crear las bases de una sociedad m\u00e1s democr\u00e1tica, asentada en relaciones interculturales con las minor\u00edas \u00e9tnicas y culturales.<\/h5>\n<h5>La coyuntura propicia fue la reforma constitucional de 1991 y su reglamentaci\u00f3n posterior. Para ese momento la Universidad Nacional ya llevaba&nbsp; treinta a\u00f1os de estudios sobre los aportes de las sociedades amerindias y negras. El conocimiento acumulado ofrec\u00eda ya una aproximaci\u00f3n s\u00f3lida hacia estas sociedades, que socavaba muchos de los prejuicios y falsos supuestos y permit\u00eda avanzar hacia un nuevo modelo de respeto a la diferencia sociocultural. Estamos hablando de que una nueva pol\u00edtica de interculturalidad &nbsp;impacta el bienestar del 3.4% de la poblaci\u00f3n nacional que son los ind\u00edgenas &#8211; alrededor de 1.400.000 &nbsp;personas pertenecientes a 90 pueblos diferentes- con 64 lenguas habladas (Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n, 2011). La poblaci\u00f3n negra se estim\u00f3 en el censo de 2005 en 4.300.000 personas, habitantes principalmente en el litoral Pac\u00edfico, Antioquia, Bol\u00edvar y el&nbsp; Valle del Cauca y con dos lenguas propias, la de los raizales de San Andr\u00e9s y Providencia y el palenquero; los ROM o gitanos, fueron en 2005, 4.800 habitantes (Dane, 2007).<\/h5>\n<h5>Durante la preparaci\u00f3n del trabajo constituyente, el gobierno de C\u00e9sar Gaviria impuls\u00f3 la presentaci\u00f3n de propuestas en cada regi\u00f3n y en Bogot\u00e1. Tambi\u00e9n se reunieron durante dos meses subcomisiones tem\u00e1ticas para acopiar planteamientos para los constituyentes. Participaron activamente profesores de la Universidad Nacional sobre los temas de su especialidad, que fueron una amplia gama, social, pol\u00edtica, jur\u00eddica y econ\u00f3mica. En las relaciones inter\u00e9tnicas tuve la oportunidad de coordinar la <em>Subcomisi\u00f3n sobre Igualdad y Derechos \u00c9tnicos<\/em> que oper\u00f3 entre octubre y diciembre de 1990. Participaron delegados ind\u00edgenas y profesores de la Nacional. El resultado fue entregado a los constituyentes y aliment\u00f3 el texto de nuevos derechos para los ind\u00edgenas y una idea regente: modificar la identidad de la naci\u00f3n al reconocer \u201cla igualdad y dignidad de todas las culturas que conviven en el pa\u00eds\u201d.<\/h5>\n<h5>Las sociedades ind\u00edgenas lograron en la Constituci\u00f3n garant\u00edas sobre el territorio, a la educaci\u00f3n intercultural que valora la ense\u00f1anza de sus lenguas y tradiciones. Sus autoridades propias (cabildos y otros) y las autoridades espirituales (chamanes, mamos) obtuvieron competencia para resolver conflictos tales como disputas entre vecinos o familiares. La circunscripci\u00f3n nacional especial permiti\u00f3 elegir a tres parlamentarios (senado y c\u00e1mara) al Congreso de la Rep\u00fablica. La Constituci\u00f3n permiti\u00f3 profundizar el derecho a la ampliaci\u00f3n territorial que ven\u00eda desde los a\u00f1os setenta pasados, de manera que Estado reconoci\u00f3 a los ind\u00edgenas propiedad en com\u00fan sobre 34 millones de hect\u00e1reas; &nbsp;titul\u00f3 710 unidades como <em>resguardos<\/em> ind\u00edgenas y en el Cauca, donde est\u00e1 la mayor concentraci\u00f3n demogr\u00e1fica, &nbsp;los ind\u00edgenas se ampliaron sobre algo m\u00e1s de 150.000 hect\u00e1reas. Para llegar hasta all\u00ed fue mucho el empe\u00f1o y los costos en vidas humanas de ind\u00edgenas. Tambi\u00e9n fue mucho el empe\u00f1o de estudiantes y acad\u00e9micos de la Universidad Nacional, como el de otros universitarios,&nbsp; para obtener estos logros, que si bien son a\u00fan parciales, s\u00ed han permitido mejorara condiciones de vida y dignidad personal de estos pueblos.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/h5>\n<h5>La Constituci\u00f3n no solo consider\u00f3 a lo ind\u00edgena, sino tambi\u00e9n a otros grupos \u00e9tnico culturales como las poblaciones negras, los raizales y ROM o gitanos. Sobre los negros o afromericanos, el trabajo sistem\u00e1tico de profesores de la Universidad Nacional, y muy especialmente el de Orlando Fals Borda, como constituyente,&nbsp; y Jaime Arocha como investigador, impulsaron el art\u00edculo 55 Transitorio que hizo posible la Ley de Negritudes de 1993. El art\u00edculo 55 Transitorio recogi\u00f3 las propuestas de varias organizaciones negras del Choc\u00f3 y el Litoral Pac\u00edfico sobre la necesidad de titulaci\u00f3n colectiva de las tierras rurales ocupadas desde hac\u00eda tiempos por comunidades negras en la cuenca del Pac\u00edfico. Tambi\u00e9n el reconocimiento del derecho a trato respetuoso y a la no discriminaci\u00f3n.<\/h5>\n<h5>La comisi\u00f3n especial sobre comunidades negras sesion\u00f3 entre 1992 y 1993, con participaci\u00f3n de delegados comunitarios, institucionales y de expertos de la Universidad Nacional. Su resultado de consenso fue plasmado en la Ley de Negritudes de 1993. Lo m\u00e1s importante fue reconocer derechos a la propiedad colectiva sobre \u00e1reas de la cuenca del Pac\u00edfico demarcadas con posterioridad. Pese a las grandes dificultades que implic\u00f3 la violencia que avanz\u00f3 sobre la regi\u00f3n desde 1994, el Dane registr\u00f3 132 territorios colectivos sobre 4.717.000 de hect\u00e1reas hasta hace unos a\u00f1os. Los derechos \u00e9tnicos y contra la discriminaci\u00f3n racial, proclamaron para toda la poblaci\u00f3n negra del pa\u00eds. Por su parte, &nbsp;los ROM obtuvieron reconocimiento legal como grupo \u00e9tnico en 1999.<\/h5>\n<h5>En conclusi\u00f3n, la contribuci\u00f3n de la Universidad Nacional en la interculturalidad, como pol\u00edtica y como ideal de convivencia, apunta a avanzar en democracia y civilizaci\u00f3n, pues, como lo dijo&nbsp; Tzvetan Todorov \u201cEl mutuo reconocimiento es un paso hacia la civilizaci\u00f3n\u201d (Todorov, 2014, p.284).<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Revista Semana, febrero de 2017.&nbsp; *Myriam Jimeno, Ph.D en Antropolog\u00eda Profesora Titular jubilada Universidad Nacional de Colombia El Museo de Bogot\u00e1 exhibi\u00f3 en d\u00edas pasados una fotograf\u00eda tomada &nbsp;a finales del siglo XIX por un embajador franc\u00e9s en Colombia: Ind\u00edgenas de Novirao, Cauca, 1889. 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