{"id":1344,"date":"2018-02-19T08:27:57","date_gmt":"2018-02-19T13:27:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=1344"},"modified":"2019-10-01T10:18:52","modified_gmt":"2019-10-01T15:18:52","slug":"en-la-hora-de-la-rebelion-de-las-selvas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=1344","title":{"rendered":"EN LA HORA DE LA REBELI\u00d3N DE LAS SELVAS"},"content":{"rendered":"<h3>Art\u00edculo publicado en ElTiempo.com, el el 01 septiembre de 1996<\/h3>\n<h3>*Myriam Jimeno, Ph.D en Antropolog\u00eda<br \/>\nProfesora Titular jubilada Universidad Nacional de Colombia<\/h3>\n<h4>Primero fue Calamar, luego Miraflores, El Retorno, Orito, Mocoa, Santuario y las m\u00e1s recientes, Florencia y Bel\u00e9n de los Andaqu\u00edes. Unos cuantos nombres ex\u00f3ticos dispersos en la extensa franja amaz\u00f3nica que se abre al pie de los Andes, puestos en evidencia para los sorprendidos colombianos por enardecidos pobladores.<\/h4>\n<h5>La explicaci\u00f3n reiterativa de voceros oficiales y medios de comunicaci\u00f3n es bien simple: son los cocaleros, los agentes de guerrilla y narcotr\u00e1fico.<\/h5>\n<h5>Es f\u00e1cil considerar las marchas campesinas del Guaviare, el Putumayo y el Caquet\u00e1 como respuesta a manipulaciones de la guerrilla o la narcoguerrilla. M\u00e1s dif\u00edcil, pues surgen dudas e interrogantes, es preguntarse qu\u00e9 da lugar a tal poder, qu\u00e9 pone en marcha tales mareas humanas a lo largo de extensos territorios.<\/h5>\n<h5>Vale la pena detenerse en las m\u00e1s socorridas afirmaciones, contrastadas casi exclusivamente por el dramatismo de las im\u00e1genes sobre los enfrentamientos.<\/h5>\n<h5>Los movilizados son presentados como reci\u00e9n llegados a las selvas para trabajar en la coca, enojados por no poder seguir su lucrativo negocio, t\u00edteres de los grandes negociantes. Pero, es cierto que los marchistas son reci\u00e9n llegados? La mayor parte de la poblaci\u00f3n de las tres regiones lleg\u00f3 a ellas entre 1950 y 1980, como oleadas de refugiados de la violencia, principalmente campesinos, y continu\u00f3 con fugitivos de la pobreza rural y urbana de sus lugares de origen: Huila, Nari\u00f1o y Boyac\u00e1 y en menor proporci\u00f3n, Tolima, Cundinamarca y el viejo Caldas. Putumayo y Caquet\u00e1 aumentaron su poblaci\u00f3n vertiginosamente en esos da\u00f1os, como se constata en las cifras demogr\u00e1ficas.<\/h5>\n<h5>La ocupaci\u00f3n masiva del Guaviare es unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tard\u00eda, pero previa tambi\u00e9n al auge de la coca.<\/h5>\n<h5>Antes de la coca Cuando la coca se introdujo en las selvas a comienzos de los a\u00f1os ochenta, ya llevaban los colonos varios lustros quebrando monte y luchando por sacar cosechas de las tierras rojas y lavadas, por entre trochas intransitables.<\/h5>\n<h5>Por supuesto, al arraigar el cultivo y quedar demostrado su incomparable provecho frente a todos los dem\u00e1s, llegaron miles de nuevos pobladores, no solo colonos, sino comerciantes, pobres urbanos y aventureros diversos, indeseables de la sociedad. Pero a\u00fan as\u00ed, el grueso de la poblaci\u00f3n actual son los campesinos, cultivadores hijos de cultivadores. Los a\u00f1os de ensayos con el ma\u00edz y el pl\u00e1tano, con la yuca y el arroz, solo les ense\u00f1aron que acabada la selva, la tierra es cada d\u00eda m\u00e1s pobre, los cr\u00e9ditos son escasos, los mercados est\u00e1n muy distantes y los agiotistas acosan. Por qu\u00e9 no ensayar entonces otra cosa? Por qu\u00e9 se lo impone la guerrilla, la narco guerrilla, o los narcos a secas? No, porque lo impone la supervivencia.<\/h5>\n<h5>C\u00f3mo pueden la guerrilla o los narcos, apoderarse por fuerza o por enga\u00f1o de las voluntades de centenares de miles de personas, pues hablamos de una nutrida poblaci\u00f3n de las tres regiones? La guerrilla en efecto, entr\u00f3 pronto a la colonizaci\u00f3n amaz\u00f3nica. Algunos vinieron en marchas de refugiados en los cincuenta, caminando desde sitios tan lejanos como Villarica en el Tolima y ocuparon parte del Duda y el Guayabero custodiados por hombres en armas.<\/h5>\n<h5>La mayor\u00eda, sin embargo, lleg\u00f3 despu\u00e9s, cuando se vio la cara de fracaso de la colonizaci\u00f3n campesina promovida por el Incora y la Caja Agraria con cr\u00e9ditos internacionales. Era evidente que all\u00ed hab\u00eda un fil\u00f3n de amargura y decepci\u00f3n explotable, con o sin coca. La coca, sin embargo, brind\u00f3 una oportunidad imprevista para la guerrilla. En pocos a\u00f1os variaron desde oponerse a su cultivo hasta aceptarlo, pues todos, campesinos, comerciantes de abarrotes, due\u00f1os locales del comercio de coca, todos pod\u00edan con la bonanza, pagar m\u00e1s a la guerrilla y financiar su expansi\u00f3n.<\/h5>\n<h5>Rompiendo el cerco C\u00f3mo vino de repente a descubrirse que all\u00ed se cultivaba coca en miles de hect\u00e1reas y era necesario erradicarlas? Tampoco es cierto que no se supiera en todas partes de los cultivos y de su extensi\u00f3n, incluyendo a los m\u00e1s celosos defensores actuales de su erradicaci\u00f3n por fumigaci\u00f3n a\u00e9rea, por lo menos desde mitad de los a\u00f1os ochenta.<\/h5>\n<h5>Si todos sab\u00edan pero no importaba, es sin duda un cambio en la geopol\u00edtica la que pone sobre el tapete al cultivo. Son cambios en las prioridades pol\u00edticas estadounidenses, y una coyuntura del gobierno nacional, acosado por la ilegitimidad y la sombra del narcotr\u00e1fico, la que pone de blanco a los campesinos. No se trata de justificar la expansi\u00f3n de los cultivos de coca o de menospreciar el efecto corrosivo del narcotr\u00e1fico sobre la estructura institucional y sobre la misma posibilidad de convivencia ciudadana.<\/h5>\n<h5>Pero s\u00ed es preciso mirar las ra\u00edces de un malestar tan amplio, irreductible a la simpleza de los agentes oficiosos. Solo una tensi\u00f3n m\u00e1s perdurable y profunda explica la terca desesperaci\u00f3n de las movilizaciones.<\/h5>\n<h5>Es comprensible la preocupaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Nacional de Televisi\u00f3n sobre el abuso de im\u00e1genes dolorosas, pero son esas im\u00e1genes dram\u00e1ticas las que han roto el cerco militar y se\u00f1alan la dimensi\u00f3n. Al impresionar la sociedad, al mostrar la aflicci\u00f3n humana han puesto en evidencia el sufrimiento campesino, para que como ocurri\u00f3 en Bosnia, finalmente la sociedad lo trate como un problema social.<\/h5>\n<h5>Mientras as\u00ed no sea, los campesinos se obstinar\u00e1n en rebelarse, y como en las rebeliones hist\u00f3ricas, los campesinos caminan, caminan sin reparar en retenes, heridos ni muertos, con los ojos puestos en la esperanza difusa de sobrevivir.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en ElTiempo.com, el el 01 septiembre de 1996 *Myriam Jimeno, Ph.D en Antropolog\u00eda Profesora Titular jubilada Universidad Nacional de Colombia Primero fue Calamar, luego Miraflores, El Retorno, Orito, Mocoa, Santuario y las m\u00e1s recientes, Florencia y Bel\u00e9n de los Andaqu\u00edes. 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