{"id":976,"date":"2014-03-03T11:23:04","date_gmt":"2014-03-03T16:23:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=976"},"modified":"2019-10-01T10:20:20","modified_gmt":"2019-10-01T15:20:20","slug":"la-literatura-como-testigo-para-no-repetir-la-violencia-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=976","title":{"rendered":"La literatura como testigo para no repetir la violencia en Colombia*"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\">Un estudio de la Universidad Nacional revela que en los a\u00f1os 50 un silencio de facto ocult\u00f3 las heridas y la verdad de los novelistas no se tradujo en justicia y reparaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La investigaci\u00f3n de la antrop\u00f3loga Myriam Jimeno resultan reveladora por las lecciones que hoy no pueden repetirse en aras de la memoria de las v\u00edctimas, un tema que est\u00e1 en el centro de las negociaciones de paz con las FARC<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>El conflicto colombiano en la literatura<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"http:\/\/www.unperiodico.unal.edu.co\/dper\/article\/la-violencia-y-la-verdad-que-no-se-asumio.html\"><strong>Estudio de la antrop\u00f3loga Myriam Jimeno<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong><a title=\"Ver todas las noticias de Elizabeth Reyes L.\" href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/autor\/elizabeth_reyes_le_paliscot\/a\/\">ELIZABETH REYES L.<\/a> <\/strong> <strong>Bogot\u00e1, &nbsp;<a title=\"Ver todas las noticias de esta fecha\" href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/tag\/fecha\/20140219\">19 FEB 2014 &#8211; 00:19&nbsp;CET<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Ahora que Colombia parece estar m\u00e1s cerca de cerrar un conflicto de 50 a\u00f1os con las guerrillas, los resultados de una i<a href=\"http:\/\/www.unperiodico.unal.edu.co\/vpp\/article\/la-violencia-y-la-verdad-que-no-se-asumio.html?TB_iframe=true&amp;height=600&amp;width=690\">nvestigaci\u00f3n realizada por la antrop\u00f3loga colombiana Myriam Jimeno,<\/a> que revis\u00f3 en detalle c\u00f3mo se narr\u00f3 el conflicto colombiano durante la \u00e9poca conocida como&nbsp;<em>La Violencia<\/em> \u2013un periodo entre 1946 y 1966 en el que se enfrentaron el partido liberal y el conservador\u2013, resultan reveladores por las lecciones que hoy no pueden repetirse en aras de la memoria de las v\u00edctimas, un tema que est\u00e1 en el centro de las negociaciones de paz con las&nbsp;<a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/farc_fuerzas_armadas_revolucionarias_colombia\/a\/\">FARC<\/a>. Una de las conclusiones es que un silencio de facto ocult\u00f3 las heridas y la verdad de los novelistas no se tradujo en justicia y reparaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Una de las conclusiones es que un silencio de facto ocult\u00f3 las heridas y la verdad de los novelistas no se tradujo en justicia y reparaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Seg\u00fan los inventarios, cerca de 74 novelas contaron la extrema violencia que Colombia vivi\u00f3 en los a\u00f1os 50, una proliferaci\u00f3n literaria que para Jimeno deja ver \u201cuna gran angustia por dar a conocer esa violencia\u201d. Pero en este caso no se trata de ficci\u00f3n. \u201cTodas las novelas que estudi\u00e9 tienen un alto sello testimonial y se basan en hechos ver\u00eddicos\u201d, asegura la antrop\u00f3loga, profesora de la Universidad Nacional en cuyo diario,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.unperiodico.unal.edu.co\/dper\/article\/la-violencia-y-la-verdad-que-no-se-asumio.html\">UN Peri\u00f3dico,<\/a> dio a conocer su estudio bajo el t\u00edtulo de&nbsp;<em>Novelas de la violencia y la verdad que no se asumi\u00f3.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Jimeno eligi\u00f3 cuatro novelas y una cr\u00f3nica cuyo punto en com\u00fan es que fueron escritas en ese momento de la historia de Colombia y que adem\u00e1s reflejan lo vivido en distintas regiones del pa\u00eds donde se ensa\u00f1\u00f3 la violencia bipartidista. En la lista hay desde consumados escritores como Eduardo Caballero Calder\u00f3n (<em>El Cristo de Espaldas<\/em>, 1952, la historia de un cura que pretend\u00eda que liberales y conservadores no se mataran), pasando por Daniel Caicedo (<em>Viento Seco<\/em>, 1953, un m\u00e9dico destacado pero sin entrenamiento literario que cuenta los sufrimientos a los que se enfrent\u00f3 una familia campesina atacada por la polic\u00eda del gobierno, masacrada y desplazada).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Otra de las novelas,&nbsp;<em>Lo que el cielo no perdona<\/em> (1954), la escribe el cura Fidel Bland\u00f3n. \u201cEs una especie de h\u00edbrido donde por un lado el autor intenta tener la estructura de novela, pero por otro, inserta pedazos testimoniales, cartas y fotos de masacres. Bland\u00f3n denuncia la manera como la polic\u00eda y las autoridades locales impulsaron la violencia contra los campesinos liberales de esa \u00e9poca. Sobresale en este listado,<em>La guerrilla del Llano<\/em> (1955), una cr\u00f3nica larga que no es otra cosa que las memorias de Eduardo Franco Isaza, integrante de las guerrillas del oriente el pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Muchos de estos libros fueron editados fuera de Colombia y empezaron a circular en el pa\u00eds casi de una manera clandestina. Lo curioso es que con el tiempo, algunos de esos textos fueron incorporados a la literatura escolar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Entre los hallazgos de Jimeno est\u00e1 que el 85% por ciento de las novelas escritas durante&nbsp;<em>La Violencia<\/em>, adoptaron el punto de vista de los perseguidos, que en ese momento ten\u00edan la connotaci\u00f3n de ser partidistas, esto quiere decir, liberales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Entre los hallazgos de Jimeno est\u00e1 que el 85% por ciento de las novelas escritas durante&nbsp;<em>La Violencia<\/em>, adoptaron el punto de vista de los perseguidos, que en ese momento ten\u00edan la connotaci\u00f3n de ser partidistas, esto quiere decir, liberales. \u201cEsas novelas no ahorraron ning\u00fan recurso en su narrativa en hacer descripciones extraordinariamente detalladas y crueles, para mostrar la relaci\u00f3n de lo que ocurr\u00eda con las autoridades del momento\u201d, dice Jimeno, cuyo an\u00e1lisis tiene una mirada antropol\u00f3gica y social, no literaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Para la investigadora, fue precisamente esa descripci\u00f3n tan cruel la que logr\u00f3 una alt\u00edsima eficacia moral y simb\u00f3lica entre los lectores, ya que produjo repudio frente a los agresores. \u201cDesde el punto literario puede parecer un exceso de sangre pero es un recurso muy importante para que los lectores se identifiquen con el dolor de esas v\u00edctimas. Estas novelas crearon para la posteridad una narrativa de censura de las autoridades\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La gran pregunta es por qu\u00e9 estos colombianos usaron la novela para narrar la violencia. Hay dos razones. Primero hubo una cesura oficial en la prensa y la radio durante todos esos a\u00f1os. La televisi\u00f3n lleg\u00f3 tard\u00edamente y tambi\u00e9n fue censurada. Y segundo, porque este g\u00e9nero literario era muy usado en Am\u00e9rica Latina como medio de denuncia de condiciones sociales opresivas o excesivas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Pero este esfuerzo por contar la verdad de la violencia no se dio de una manera suficientemente p\u00fablica y contundente, ya que no se tradujo en justicia y reparaci\u00f3n. \u201cEso es lo que estamos tratando de que no se repita hoy\u201d, dice Jimeno. Es cierto que la literatura se convirti\u00f3 en el canal de expresi\u00f3n de lo que estaba ocurriendo, sin embargo, estas novelas circularon de mano en mano \u201csin que hubiera nunca un proceso p\u00fablico y claro de ventilar lo ocurrido y de sanar las heridas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">En Colombia, entre 1958 y 1974 se dio un pacto entre liberales y conservadores que le ayud\u00f3 al pa\u00eds, desde el punto de vista pol\u00edtico, a salir de la violencia. Pero ese pacto \u2013dice Jimeno\u2013 tambi\u00e9n implic\u00f3 un gran rechazo a que se hablara p\u00fablicamente de lo que ocurri\u00f3. Y esa es precisamente una de las grandes lecciones que quedan de ese pasado. \u201cEs necesario discutir, escuchar, abrir canales en que las propias v\u00edctimas expresen lo ocurrido y que en esa expresi\u00f3n se pueda encontrar la reconciliaci\u00f3n de toda la sociedad colombiana\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Esto es algo que viene sucediendo, en parte, a trav\u00e9s de organizaciones de v\u00edctimas y del Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica, que es una iniciativa del gobierno. \u201cPero todos los colombianos tienen que acompa\u00f1ar esas expresiones porque es la manera de reconocer que ha habido graves errores que no pueden repetirse\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">* Art\u00edculo tomado del Peri\u00f3dico El Pa\u00eds, Cali, Valle del Cauca, Colombia, 03\/03\/2014, 11:18 a.m.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio de la Universidad Nacional revela que en los a\u00f1os 50 un silencio de facto ocult\u00f3 las heridas y la verdad de los novelistas no se tradujo en justicia y reparaci\u00f3n La investigaci\u00f3n de la antrop\u00f3loga Myriam Jimeno resultan reveladora por las lecciones que hoy no pueden repetirse en <a href=\"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=976\" class=\"btn btn-link continue-link\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=976"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/976\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1449,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/976\/revisions\/1449"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}