{"id":982,"date":"2014-03-04T13:32:08","date_gmt":"2014-03-04T18:32:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=982"},"modified":"2019-10-01T10:19:57","modified_gmt":"2019-10-01T15:19:57","slug":"la-violencia-y-la-verdad-que-no-se-asumio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=982","title":{"rendered":"La violencia y la verdad que no se asumi\u00f3*"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\">Por: Myriam Jimeno, profesora titular.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: medium;\"> Departamento de Antropolog\u00eda. Centro de Estudios Sociales (CES) &#8211; Universidad Nacional de Colombia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Un estudio que analiz\u00f3 cinco novelas escritas entre 1946 y 1966, los llamados a\u00f1os de La Violencia, revela las representaciones culturales que construyeron una narrativa de esa \u00e9poca, en la que se evidencia que la verdad solo se asumi\u00f3 mediante literatura y no se tradujo en justicia o reparaci\u00f3n.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La memoria de las v\u00edctimas de hechos de violencia es tema de cada d\u00eda en Colombia. Hace parte de la agenda de negociaciones con la guerrilla, se trabaja institucionalmente en el Centro de Memoria Hist\u00f3rica, est\u00e1 en la agenda de muchos pol\u00edticos y es el campo de reivindicaci\u00f3n de quienes la sufrieron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Pero otro fue su manejo en la \u00e9poca de La Violencia (1946 a 1966). Ese fue el inter\u00e9s que me motiv\u00f3 a realizar el trabajo Novelas de la violencia: en busca de una narrativa compartida, el cual hizo parte del Seminario de Pensamiento Colombiano coordinado por el profesor Rub\u00e9n Sierra Mej\u00eda. Ahora integra el Proyecto Ensamblado en Colombia (Universidad Nacional de Colombia, 2013), realizada por la soci\u00f3loga Olga Restrepo sobre la historia de la ciencia en el pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">En el trabajo se analizaron cuatro novelas y una cr\u00f3nica, seleccionadas de la abundante literatura creada sobre la violencia que tuvo lugar entre 1946 y 1966, cuando se escribieron en Colombia 74 novelas y centenares de cuentos, y se produjo pintura, poes\u00eda, fotograf\u00eda y teatro, en un evidente af\u00e1n por dar a conocer lo que suced\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Las primeras novelas de este tipo datan de 1946 y abundan a partir del asesinato de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n en 1948. Para este estudio se seleccionaron cinco textos que se encontraban entre los m\u00e1s conocidos en su momento y cubr\u00edan las principales regiones donde se concentr\u00f3 la violencia. Estos textos son: El Cristo de espaldas, de Eduardo Caballero Calder\u00f3n; Lo que el cielo no perdona, de Fidel Bland\u00f3n Berr\u00edo; Viento seco, de Daniel Caicedo; Sin tierra para morir, de Eduardo Santa; y la cr\u00f3nica La guerrilla del llano, de Eduardo Franco Isaza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>La novela como testimonio<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Aunque la novela es definida como una ficci\u00f3n, recoge y trasmite de cierta manera los acontecimientos, refleja las preocupaciones y los afanes de la sociedad, est\u00e1 embebida en las orientaciones culturales del momento y, adem\u00e1s, ofrece una interpretaci\u00f3n, un lente para valorar lo ocurrido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La tesis central del trabajo es que la proliferaci\u00f3n literaria sobre la violencia evidencia una gran angustia por darla a conocer, por lo cual es interesante detenerse en sus claves interpretativas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Las novelas son artefactos culturales situados hist\u00f3rica y socialmente. Su fuerza reside en que auspician lo que Edward Said llam\u00f3 una estructura de actitud y referencia, una forma de interpretar situaciones y guiar sentimientos, pensamientos y acciones futuras. Entonces \u00bfcu\u00e1l fue la referencia creada en las novelas de La Violencia en Colombia? y \u00bfpor qu\u00e9 predomina este g\u00e9nero? Hay que recordar que estas se escribieron en un clima de intensa confrontaci\u00f3n entre liberales y conservadores y ese partidismo es claro en los relatos. En su gran mayor\u00eda estas obras adoptaron el punto de vista liberal, es decir, el de las v\u00edctimas, el de los perseguidos; describieron con macabra precisi\u00f3n c\u00f3mo se expandi\u00f3 la violencia por ciertas regiones del pa\u00eds y se detuvieron en detalles terribles de este ejercicio contra las gentes del campo. No hay crueldad que no est\u00e9 presente, lo que resulta chocante para la sensibilidad posterior. Pero en su exceso reside su eficacia, pues lograron construir un relato veros\u00edmil del punto de vista de los perseguidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Las crueldades narradas lograron un repudio moral contra los victimarios, los agentes del r\u00e9gimen de gobierno, a quienes se\u00f1alaron sin tapujos. Asimismo se recalc\u00f3 la injusticia sufrida por campesinos dedicados a vidas sencillas e inermes frente a las armas, mediante im\u00e1genes cristianas del dolor, tales como El Cristo de Espaldas. Tambi\u00e9n se destac\u00f3 el surgimiento de h\u00e9roes tr\u00e1gicos, traicionados, que enfrentaron por las armas la defensa de la patria \u201censangrentada\u201d como la \u00fanica opci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfPor qu\u00e9 novela? Porque era un lenguaje ya empleado de tiempo atr\u00e1s en toda Am\u00e9rica Latina para la denuncia social. Pero tambi\u00e9n era lo accesible, dada la estricta censura de comunicaciones de la \u00e9poca. Adem\u00e1s, se presentaron como documentos testimoniales, soportados en detalles de fechas, autores, lugares y modos de operar, una versi\u00f3n fundada contra la oficial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Su papel fue contribuir a una conciencia colectiva ofreciendo un panorama sombr\u00edo, que deslegitim\u00f3 las autoridades locales y nacionales y deposit\u00f3 la esperanza en las armas para enfrentar la injusticia. Su regodeo en la crueldad, como el gran recurso simb\u00f3lico de repudio, se acompa\u00f1\u00f3 de la idea de la violencia como una plaga, un desastre natural alimentado por pasiones y odios \u201cancestrales\u201d. Se desliz\u00f3 as\u00ed una semejanza de todos en la barbarie, en la irracionalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Narrativa compartida <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Como literatura que circul\u00f3 de mano en mano y de boca en boca, y tambi\u00e9n hasta hace poco como literatura escolar, se forj\u00f3 una narrativa de lo acontecido como una tragedia nacional que ha sido estigma para las \u00e9lites, como lo propone Augusto Escobar Mesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Estas obras conformaron un conjunto que acent\u00faa ciertos rasgos y deja otros de lado, y en ese sentido no se les puede pedir verdad hist\u00f3rica. Pero crearon verdad interpretativa, pues fueron la \u00fanica opci\u00f3n de denuncia compartida y la voz de las v\u00edctimas frente al silencio, impuesto primero y acordado despu\u00e9s en los gobiernos del posconflicto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La expresi\u00f3n art\u00edstica de la violencia ha sido prol\u00edfica entre nosotros, hasta el punto que su inventario es un desaf\u00edo desmesurado, porque otros canales de expresi\u00f3n de verdad y justicia estuvieron \u2013y han estado\u2013 taponados y fueron desprovistos del lenguaje punzante que es necesario para sentirse reparado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Las \u00e9lites nacionales y la cumbre de los dos partidos de entonces quer\u00edan el silencio como parte de un pacto, que si bien permiti\u00f3 reconstruir la gobernabilidad y controlar la confrontaci\u00f3n bipartidista, ocult\u00f3 las heridas de la violencia. Acallar el trauma ha tenido un costo alto para la sociedad colombiana, que se ha desquitado con la deslegitimaci\u00f3n de los partidos y la desconfianza profunda en sus instituciones de autoridad y justicia, lo que resulta problem\u00e1tico para la construcci\u00f3n de una \u00e9tica p\u00fablica con responsabilidades definidas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Las novelas de La Violencia dejaron la ambig\u00fcedad de una verdad que no se asumi\u00f3 de otras formas p\u00fablicas ni se tradujo en justicia o reparaci\u00f3n. Nos dejaron la ambig\u00fcedad de hablar en novela sobre lo que hab\u00eda pasado en realidad.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: medium;\">Edici\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"> <a href=\"http:\/\/www.unperiodico.unal.edu.co\/dper\/article\/un-periodico-impreso-no-174.html\">UN Peri\u00f3dico Impreso No. 174<\/a><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">* Tomado de UN Periodico, link:&nbsp;http:\/\/www.unperiodico.unal.edu.co\/dper\/article\/la-violencia-y-la-verdad-que-no-se-asumio.html, 4 de marzo de 2014; 1:30 p.m.<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Myriam Jimeno, profesora titular. Departamento de Antropolog\u00eda. Centro de Estudios Sociales (CES) &#8211; Universidad Nacional de Colombia. Un estudio que analiz\u00f3 cinco novelas escritas entre 1946 y 1966, los llamados a\u00f1os de La Violencia, revela las representaciones culturales que construyeron una narrativa de esa \u00e9poca, en la que se <a href=\"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/?p=982\" class=\"btn btn-link continue-link\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-982","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/982","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=982"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/982\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1448,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/982\/revisions\/1448"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.myriamjimeno.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}