Distinción Doctorado Honoris Causa Entregado por la Universidad Nacional de Colombia

El día 24 de septiembre del 2024 la universidad Nacional de Colombia le otorgó a la profesora emérita Myriam Jimeno el doctorado Honoris Causa. Este reconocimiento es entregado por la extensa trayectoria como investigadora, docencia y las diferentes contribuciones al Saber de las ciencias sociales y humanas que ha realizado en su labor académica. 

 

 

Palabras de la profesora Myriam Jimeno en la ceremonia de grado 

En 2016 decidí mi retiro de la Universidad Nacional después de 43 años cumplidos de docencia e investigación. No faltó quien me dijera, ese lazo es duro de desatar, y no le faltaba razón, pues la Universidad Nacional ha sido el lugar de esfuerzos y anhelos y el armazón de la vida, profesional e intelectual, el sitio para forjar relaciones de amistad e incluso de pareja.

Llegué en 1974 de pañoleta hindú y blusas mexicanas y me fui cuatro décadas después cubriendo canas. Me entusiasmé con la docencia y la investigación y dediqué mucho a la secuencia que se iniciaba con una pregunta de investigación por parte de cada estudiante, se discutía con el grupo y culminaba en el proyecto de grado. Asistí a lo provechoso de pasar de discusiones abstractas a preguntas específicas surgidas de las inquietudes y curiosidades sobre el trascurso, tan turbado entre nosotros, de cultura y sociedad.  

Mis propios trabajos de investigación se transformaron en ese proceso y dieron lugar al grupo de investigación Conflicto social y violencia que continúa vigente, ahora dirigido por el profesor Andrés Góngora, quien fuera estudiante en este proceso. Me interesé por la relación entre el Estado colombiano y las minorías étnicas indígenas que trabajé junto con el abogado Adolfo Triana de la Facultad de Derecho. Por ello tuve oportunidad de acompañar el movimiento social indígena de afirmación étnico cultural.

Desde 1993 me dirigí al vínculo entre los aprendizajes culturales y las acciones de violencia y desplacé la mirada de los escenarios macro a las relaciones en la intimidad. En el equipo interdisciplinario formado con Ismael Roldán, Luis Eduardo Jaramillo, David Ospina y los entonces estudiantes Sonia Chaparro y John Trujillo encontramos el lazo profundo entre el uso de la violencia y la noción de autoridad arbitraria, que se aprende temprano, cuando los padres en nombre de corregir y garantizar respeto, ejercen castigos violentos. Las marcas psíquicas y emocionales de haber experimentado violencia temprana son duraderas e impactan las formas de entenderse a sí mismo, incitan a desconfiar de las relaciones con otros y de la autoridad institucional.

La relación estrecha entre emociones y valoraciones o cogniciones la encontré de nuevo al estudiar los mal llamados crímenes pasionales – mejor feminicidios – y la falsa dicotomía entre emoción y razón que permitía disculpar los crímenes. Escribí sobre las jerarquías de género inmersas en esos crímenes y sobre lo equivocado de reducir el uso de la violencia a “locura” o a patologías mentales.

Finalmente, trabajé en el Cauca los recursos culturales usados para reconstruir la vida social después de una masacre, la del Naya, cuyos puntales fueron las políticas culturales de la etnicidad india y la creación de lazos afectivos con un público amplio para dar sustento político y emocional a la reivindicación de verdad y justicia. A esta conexión afectiva y ética al exponer el daño sufrido, la llamé comunidades emocionales, medio para a superar la condición de víctimas.  

El paso por cargos administrativos me despertó el interés por el proyecto Universidad Nacional de Colombia, por su aporte a la equidad mediante el acceso a educación de calidad para personas de bajos recursos. En el Centro de Estudios Sociales CES y con los empeños rectorales tuve la meta de apoyar una universidad pluralista, abierta a formas disímiles de pensamiento y conocimiento. Fue un inmenso aprendizaje y pude palpar la importancia para la nación incluyente de este proyecto social, al que le debo la formación en literatura de mi hija Mónica Triana, aquí presente. Gracias a mis colegas del Departamento de Antropología por nominarme, a los del CES, grandes compañeros de sueños y luchas, a mi familia siempre solidaria, a los amigos entrañables que partieron y tanto extraño, y a la Universidad por haberme permitido hacer todo este recorrido. Me complace y honra aceptar el doctorado honoris causa.

Profesora Myriam Jimeno
Ceremonia Distinciones académicas 2024 Universidad Nacional de Colombia.
Entrega de distinción profesora Myriam Jimeno min 38:38

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