Los funcionarios de reforma agraria y la emergencia del campoétnico indígena en Colombia: 1965-1985

Capítulo publicado en el libro Etnografia, compromisso e colaboração:desafios para uma
antropologia contemporânea.

Introducción

A finales de los años 1960 ocurrió en Colombia — como en otros paísesde América Latina — la emergencia de un movimiento étnico indígena. Sostengo que el nacimiento en aquel entonces de un movimiento socialagrario, la reorganización estatal posterior a la violencia de los años 50 en Colombia, y la acción de jóvenes agentes estatales que asumieron la bandera del reconocimiento indígena, lograron crear normas y un lenguaje de derechos apuntalando el reconocimiento de una nueva identidad social. Los antropólogos fueron parte activa de este movimiento social, participando en equipos transdisciplinarios como funcionarios públicos de reforma agraria, animando desde fuera de la institucionalidad la organización indígena y brindando información y conocimiento que sustentaron las demandas por tierras y reconocimiento.

La confluencia entre un Estado en reorganización a raíz del pacto político del Frente Nacional (1958) y el malestar agrario en regiones de predominio indígena permitió el nacimiento de un movimiento social que se fundó alrededor de reivindicaciones particulares, aglutinadas por la conciencia de pertenencia étnica indígena, una novedad al reclamarse como pueblos con culturas particulares, con derechos propios. Hasta entonces, la línea dominante de la política estatal en Colombia de forma similar al resto de América Latina era propiciar la asimilación de las sociedades indígenas a la sociedad nacional, dada su abierta subvaloración y el crudo racismo. Esta política asimilacionista se tradujo en una agresiva castellanización y evangelización, en el despojo de tierras y en la subvaloración de aquello que no se entendía como “cultura”, sino como rezagos de atraso y barbarie. (Jimeno y Triana, 1985; Pineda Camacho, 2009; Le Bot, 2013; Jimeno, Varela y Castillo, 2015). Los antropólogos, profesionales relativamente nuevos en el país pues apenas se formaba la segunda generación de pregrado, fueron fundamentales en esta movilización de varias formas: algunos como profesionales independientes, otros como empleados noveles de distintas agencias estatales y los más jóvenes como activistas sociales de la causa (Jimeno, 2008). Me centraré en aquellos que trabajaron entre 1965 y 1985 en la reforma agraria y conformaron equipos de trabajo junto con abogados, sociólogos, agrónomos.

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